Aunque el solideo se debe quitar solo ante Dios, los obispos y cardenales se lo retiran al saludar al papa, como signo de respeto y fidelidad a su persona; este objeto, como parte de las vestiduras sagradas consagradas a Dios, es valorado en muchos casos como grandes recuerdos y en muchos casos como reliquias de segunda clase de quien lo usó como prenda personal. existe una vieja tradición que consiste en que el papa regala a algunas personas o comunidades su solideo como recuerdo que se conservan con gran aprecio.
Venerable papa Pío XII, con su solideo estando en oración.
Cambio de solideo, probablemente para regalar a alguien el que había usado el papa.
S.S. Benedicto XVI.
Siervo de Dios Pablo VI, durante la misa fuera del momento de la consagración.
Cardenal Ratzinger dando la comunión al Beato papa juan Pablo II, ambos sin solideo por estar ante Jesus sacramentado. destaca la forma de comulgar del beato, de rodillas.




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